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Sacroileitis
  • 21 de Febrero 2018
Sacroileitis

A petición de nuestros pacientes…..

Es la inflamación de una a ambas articulaciones sacroilíacas, es decir, de las zonas donde la pelvis se articula con la espalda baja, esto mediante sus ligamentos correspondientes. Es un dolor que suele NO estar en la columna, sino “ a un lado”, y en ocasiones no cede con los analgésicos convencionales.

Es una de las causas más frecuentes de dolor de espalda, y se irradia generalmente a la zona de los glúteos. En ocasiones se exacerba al estar mucho tiempo de pie, o al hacer esfuerzos como subir escaleras. Es muy frecuente que dure días o semanas sin ceder, a decir de nuestros pacientes “esta allí y no se quita del todo”.

Las causas más frecuentes son algunos sobre esfuerzos, las artritis inflamatorias, el embarazo, o algunas infecciones, entre otras.

Durante el embarazo es muy frecuente que la mayoría de las mujeres presenten dolor de espalda, esto debido a que las articulaciones sacroiliacas se ven sometidas a mucha presión y tienden a perder parte de su tensión; una circunstancia muy similar se ve en pacientes con sobrepeso.

Los golpes también son una de las principales causas de sacroileitis. Cualquier golpe o caída que afecte la zona lumbar puede desencadenar un proceso inflamatorio a este nivel.

Cuando es repetitivo, es importante descartar otras enfermedades como causa de sacroileitis, como la artritis reumatoide, espondilitis anquilosante, entre otras.

Los síntomas que se manifiestan generalmente son dolor a nivel de espalda baja, que se exacerba al tacto profundo, y que en ocasiones se irradia a la región de los glúteos, así como datos de contractura muscular de los músculos adyacentes, lo que con frecuencia ocasiona mucho dolor al agacharse.

Muchas veces se confunde con ciática o hernia de disco, lo que en ocasiones hace difícil su diagnóstico, por lo que debe ser diagnósticada por un especialista.

El tratamiento consiste en el uso de analgésicos, antiinflamatorios y relajantes musculares. En ocasiones funciona de manera excelente realizar una infiltración guiada por ultrasonido para resolver de forma más rápida y efectiva el cuadro de dolor. Como remedios iniciales funcionan de manera muy eficaz el colocar compresas de agua tibia-caliente, así como cierto reposo. En caso de no ceder, es importante evitar la automedicación  y acudir con un especialista de tu confianza.

Recuerda que la presente cápsula informativa no reemplaza en forma alguna la opinión de un médico que haga una valoración adecuada.